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SIRVAN AL SEÑOR CON ALEGRÍA | Jesús cambia la manera en que está presente al mundo con la Ascensión

San Pablo es para nosotros un ejemplo de adaptarse a los cambios y pasar con fe a la siguiente tarea

Archbishop Mitchell T. Rozanski
Abp. Rozanski

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

Las lecturas de esta semana comienzan a orientarse hacia la Ascensión. Al hacerlo, nos preparan de diversas maneras para el cambio.

Por ejemplo, en el discurso de despedida de Jesús en el Evangelio de san Juan, Él dice cosas como: “Me voy y volveré a ustedes. Si me amaran, se alegrarían de que voy al Padre.” También dice: “El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, Él les enseñará todo y les recordará todo lo que yo les he dicho.” ¡Jesús estaba preparando a los apóstoles para los cambios!

El cambio también es un tema en nuestras lecturas de los Hechos de los Apóstoles. San Pablo está terminando su primer viaje misionero — y quizá esperando un poco de descanso — pero inmediatamente surge un problema acerca de si los gentiles necesitaban circuncidarse para ser cristianos. Esa cuestión se resuelve cuando la Iglesia comprende que Dios ha realizado un cambio: la circuncisión externa ha sido reemplazada por la inhabitación del Espíritu Santo. Luego, justo cuando uno pensaría que hace falta descansar y recuperarse, san Pablo emprende su segundo viaje misionero y con nuevos compañeros. San Pablo es un gran ejemplo de adaptarse a los cambios y pasar a la siguiente tarea.

Para nosotros, sin embargo, los cambios que más profundamente nos desafían suelen ser internos más que externos. Es decir, atravesamos cambios externos — de la escuela primaria a la secundaria, de la secundaria a la universidad, de la universidad al trabajo, de un empleo, casa o ciudad a otra, y así sucesivamente. Pero muchas veces no sabemos cómo madurar en nuestra relación con Dios. Y así, mientras nuestra vida externa cambia, nuestra vida de fe se estanca, porque no estamos preparados para los cambios internos que exige el crecimiento espiritual.

Por eso puede ayudarnos reflexionar sobre cómo Jesús preparó a los apóstoles para la Ascensión. Lo que iba a cambiar para ellos no era si Él estaría presente, sino cómo estaría presente. Jesús preparaba a los apóstoles para pasar de una presencia externa (una persona viviendo junto a ellos) a una presencia interna (una persona viviendo dentro de ellos). ¡Quiere hacer lo mismo con nosotros!

Por ejemplo: en algún momento de nuestra vida de oración pasamos de que alguien más nos reserve tiempo para orar, a tener que reservar nosotros mismos ese tiempo. En algún momento de nuestra vida moral pasamos de necesitar que otros nos digan qué está bien o mal, a saber en nuestra propia conciencia que ciertas cosas son correctas o incorrectas. En algún momento de nuestra vida de fe pasamos de escuchar cómo otros han experimentado a Jesús en sus vidas, a ser nosotros quienes contamos cómo lo hemos experimentado en la nuestra.

Cuando Cristo asciende, cambia la manera en que está presente al mundo. Y una y otra vez nos guía a través de ese mismo tipo de cambio en nuestra vida espiritual. Por eso san Pablo dice: “Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios” (Colosenses 3,1).

¿Qué cambios has atravesado? ¿Qué cambios te está pidiendo Jesús que vivas ahora para estar más profundamente presente a Él en tu vida?

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